“Hoy me observo sin juzgarme. Escucho lo que mi cuerpo comunica, me sostengo y sostengo mejor a mi hija. Sentirme acompañada en mis momentos más vulnerables marcó un antes y un después.”
Leer su historia completa
“Muchas gracias, Belencita, por todos estos meses de acompañamiento. Llegué porque sentía que tenía mucha información pero me faltaba orden, estructura. Esto, sin querer, se veía reflejado en varias aristas de mi vida: el trabajo, el hogar, mi maternidad, mi mundo interior. Físicamente tenía falta de disciplina y compromiso conmigo misma; cumplir mi intento de rutina era imposible, dudaba antes de comenzar, postergaba siempre. No me creía capaz de hacer cambios significativos. Me había perdido un poco de mí misma.
Cada sesión me ha marcado de manera positiva. Sin darme cuenta, mi gran transformación se ha sentido en la confianza en mí misma — no solo en lo laboral, sino en las demás áreas de mi vida. Hoy me observo sin juzgarme, sin dar un juicio rápido: observo cómo se siente mi cuerpo, qué me comunica, qué necesita, qué hago para honrarme. Hoy puedo escuchar más, respetar más las emociones de los demás, sostenerme y sostener mejor a mi hija.
He notado cambios desde mi período menstrual: más calma, más permiso de sentir mis emociones, menos estado de alerta, menos resistencia a los cambios y, sobre todo, sentirme mejor. He llevado mis creencias más profundas a la superficie y las he revisado una por una; hoy las leo desde la compasión y la empatía. Eso libera, abre la oportunidad de cruzar sin cargas, sin peso… vivir mejor.
Hizo posible sostener este proceso durante muchos meses el sentirme acompañada y sostenida en algunos de mis momentos más vulnerables. Ese permiso de sentir, de caer, de romperme… ha sido liberador, y marcó un antes y un después para todo. Te quiero, y un fuerte abrazo.”








